Sigamos conociendo un poco mas a nuestros amigos, esta vez se trata de alguien que en poco tiempo se ha convertido en un referente para todos nosotros, a tal punto que en cualquier actividad, si él no está (algo que muy raramente ocurre), enseguida se nota su ausencia, enseguida nos preguntamos si estará bien, si le habrá pasado algo, porque es de los que no fallan, de los que siempre estarán allí cerca.
Emigrante valenciano, tal vez sea una manera de identificarlo inicialmente. Eso ya nos dice mucho, pero al mismo tiempo, nada, por eso es bueno confraternizar y conocer sus opiniones. Mucho de él conocemos por su escritura, es más, creemos que es hombre más de letras que de palabras, su sensibilidad aflora con “el lápiz”, con sus acciones, con su obra..
Mediante él o por él, aprendimos a conocer un pueblo que en principio ni de nombre teníamos conciencia de su existencia, pero que ahora figura en el mapa de muchos de nosotros: Burriana. Pueblo antiguo como muchos en España y que como tal, tiene rica historia y un hermoso presente. Cuna de muchos y buenos escritores a lo largo del tiempo, desde un Martín de Viciana del siglo XVI hasta los contemporáneos José Félix Escudero o Julián Arribas. También cuna de otras vertientes culturales, como por ejemplo la pintura la cual queda representada hoy día por un hermoso mural de 6,5 mts. por 2,5 mts. que engalana el Ayuntamiento y que relata o condensa toda la historia Burrianense, obra del artista local “Pepe” Forner.
Así que “el aire” burrianense fomenta los genes artísticos y nuestro entrevistado no podía ser la excepción.

Claro hablamos de Francisco “Paco” Planelles, prolífico poeta y también escritor, cuyo libro “El Regreso” ha tenido considerable buena crítica y buena acogida en los medios literarios.

Apronten un café, hagan de cuenta que están sentados en el viejo Sorocabana o incluso en “el Mincho” con una “grapita” enfrente, y disfruten de esta nueva “Historia íntima”.

“La vida con todo su contenido es mi afición por lo  tanto convertir los sueños en realidad es mi vida” – Paco.

S.A. Sabemos que Burriana tiene una larga historia y que incluso ha sido testigo de hechos históricos muy importantes, para quienes no los conocemos, cuéntanos de ese pasado pero también de su presente, sus actividades y características, en fin, lo que recuerdes.

F.P. Si  apenas conozco la realidad de los acontecimientos de los que soy testigo, menos puedo pretender conocer los  acaecidos  hace miles de años.

Comienza diciendo “Paco” con humildad, pero enseguida percibe que no queremos una lección detallada de historia, sino tan solo apelar a sus recuerdos de la infancia, del colegio o del boca en boca que normalmente los mayores trasmiten a sus hijos. Continúa mas entusiasmado…

F.P Lo cierto es que Burriana,  por su ubicación  geográfica abierta al mar, fue paso ineludible de  cuantos ejércitos asolaron  la cPerelló, Planelles, Dottauenca mediterránea.

Fenicios, cartagineses griegos, romanos, telquines, árabes. etcétera. Cualquiera de ellos puede ser considerado  “padre de la criatura”, yo me inclino por los telquines, quienes procedentes de la isla de Creta arribaron a nuestras playas, por supuesto muchos años antes de que yo naciera. Lo cierto que Burriana,  Borriana en valenciano, Burris en griego, Borjiana en árabe, con sus actuales 33.255 habitantes  está situada en el suroeste de la provincia de Castellón,   que con Alicante y Valencia conforman la Comunidad Valenciana.

Burriana es un   vergel   de perfumado azahar,  en  donde los naranjos siempre verdes   se asoman al Mediterráneo  sobre 15 km. de  hermosas playas.

La sensibilidad poética de “Paco” queda manifiesta en estos recuerdos y nos tienta a seguir ahondando sobre “su Burriana” y sus recuerdos.

S.A. Toda ciudad tiene lugares o cosas que la representan de diferentes maneras: el cerro de Montevideo, la puerta de Alcalá, la Torre Eiffel, etc. ¿cuáles serían los más representativos de Burriana?

F.P. La torre campanario, una edificación del siglo xv,  es para mi la joya más entrañable.

En la pagina 29 de “El Regreso” Digo “Al Pasar por Mascarell busqué a mi izquierda  el que fue un día uno de nuestros huertos, sin que pudiera identificarlo. Distraídamente  volví  a mirar hacia delante y al final del recto camino, al levantar la vista, ahí estaba el campanario,

¡No, no había sido un sueño, era verdad,  ahí estaba mi campanario, mi pueblo, mi patria mi familia, mi niñez ahí,  estaba yo.

S.A. Ya que nombras la niñez, los que vivimos de chicos en un lugar y de adultos en otro, a veces recordamos pequeños y en ocasiones hasta inverosímiles detalles de la infancia que nos trasladan a un lugar y a una época. Tal vez un olor, una fragancia, un momento simple, un lugar, ¿no crees?

F.P. Si, es cierto que todo niño tiene su Ángel de la Guarda, el mío hacía horas extras.

Comenta con humor y a continuación su relato nos traslada maravillosamente a su niñez.

F.P. De chico era como una rana, no había charco en el que desnudo no me zambullera.  Con diez años recién cumplidos, nadar  en la playa era el mayor de los placeres. Conocía el Mediterráneo y lo respetaba. Pero cuando lo veía  de buen humor cruzaba el canal y sobre el banco de arena   esperaba la ola displicente que envolviendo mi cuerpo lo hiciera girar una y otra vez sobre  la blanquísima arena.

Como un gigante de piedra a escasos metros del mar emergía entre frondosos  naranjos  La Torre del Mar, o de Los Piratas. En su cumbre  mis sueños tomaban visos de realidad.  Con alma de niño atisbaba el azul Mediterráneo buscando en el horizonte alguna  galera romana, o barco berberisco  repleto de feroces piratas.

Nos encantaría seguir buceando en los recuerdos del poeta, pero nuestra idea es diversificar y acercarnos un poco más en el tiempo.

S.A Dejemos atrás Burriana y tu niñez allí y, adelantemos el reloj hasta el momento de la partida, el momento de salir de España. Supongo que ha de ser una etapa crucial en la vida de un emigrante, cuéntanos, ¿con qué edad te viniste de España y que recuerdas de ese hecho?

F.P. Con dieciocho años Junto con mi abuela materna, “ma mare y la meua  germana”.   En marzo de 1955 desembarcamos en el puerto de Montevideo. Al recordarlo siento que al partir de Barcelona a Ciudad Condal iniciaba lo que iba a ser un largo regreso.  En realidad emigrar ya lo había hecho seis años antes al abandonar Burriana.

S.A. Los viajes de antes no son los de ahora y la travesía en barco se presta para muchas experiencias o anécdotas, ¿Qué te acuerdas del viaje?

F.P. Juventud divino tesoro! Habíamos llegado al puerto de Gran Canaria y, un grupo de jóvenes  íbamos a desembarcar para conocer la ciudad. Al salir de la ducha me peiné y al abandonar el baño, como un potro retozando, di un salto.

Como buen relator que es, aquí introduce una breve pausa, como para crear suspenso…

¡Mi cabeza se estrelló contra el marco de hierro! y créanme, ¡por primera y ultima vez  vi las estrellas!  La cabeza, la frente, y las cejas se tiñeron de rojo. Como pude llegué hasta la enfermería. Por suerte la parte contra la que estrelle mi cráneo era plana y no me produjo corte pero si un machucón de varios centímetros  por donde la sangre manaba  como de un manantial. No les fue fácil a los enfermeros cortar la hemorragia. Con la cabeza encanecida por el coagulante, entre risas y bromas   recorrí la ciudad de las Palmas.

Luego nos acota un detalle adicional bien jugoso.

F.P. Por cierto, ése fue el último viaje del trasatlántico “Cabo de Hornos”, antes de que lo desguazaran.

Luego del viaje, obvio, ya estamos en Uruguay.

S.A. Un poco remendado pero llegaste a Uruguay, ¿qué sentiste a tu llegada?

F.P. Fue un amor reciproco, a primera vista. El tiempo da perspectiva y, hoy a la distancia, siento cuan profundos son los lazos que me unen a éste país a esta ciudad,  a sus habitantes, a su historia y a su destino.

S.A Ciertamente que tu obra literaria y tu propia vida da testimonio de lo que dices. Muy bien, ya estás en Uruguay y supongo que como muchos emigrantes, vendrías con sueños y proyectos laborales, ¿qué recuerdas de esto?

F.P. Con dieciocho años era un buen oficial de encuadernación, a pesar de ello no pude conseguir trabajo.  El destino  tenía preparadas otras realidades  para  mis proyectos. Las que aún hoy “las realidades” no dejan de sorprenderme.

Jamás me he quedado en el éxito. La meta para mi tan solo es un punto de partida. Uno vive tanto como proyectos culmina.

S.A. Hablando de proyectos, has escrito cuentos, poemas y un libro, “El Regreso”, sobre tu experiencia como emigrante, ¿qué es la escritura para ti?

F.P. La escritura nació de una eclosión de nostalgia, amor, responsabilidad, y desesperación. Nostalgia, por lo que jamás renuncié. Amor, el que sentía por mis hijos. Responsabilidad, en conservar las raíces. Desesperación,  por  trasmitirlas.

Con muchas lagrimas y mayor soledad surgieron cuatrocientos o quinientos poemas testigos de mi vida y de mis sentimientos, con  los que fui ordenando el pasado, el presente y proyectando el futuro.  En poesía no siempre se es capaz de trasmitir el pensamiento. los sentimientos.  Por lo tanto para que no hubieran dudas  en su interpretación proseándolos, escribí  “El Regreso”.

Descubrí que al escribir, razonaba, que los grandes problemas tan solo eran problemillas, y que la mejor solución para un drama es su autopsia.

Por esa razón escribía y escribía. Lo malo fue que tomó estado público y lo peor que tuvo relativo  éxito.  Supongo que se debe más a su honestidad que al valor literario.

En la actualidad estoy preparando una selección de cuentos y otra de poesías. Las pondré a madurar y el tiempo dirá.

S.A ¿Tienes algún escritor que te haya inspirado, un modelo, un referente?

F.P. Me considero  autodidacta y aunque disfruto con muchos escritores, me identifico más con  Blasco Ibáñez y Horacio Quiroga.

Todo lo anterior ya nos ilumina bastante con respecto a este hombre, a este poeta, a este escritor, pero la siguiente, bien sencilla, lo ilumina de cuerpo entero.

S.A. ¿Cuáles son tus aficiones para el tiempo libre?

F.P. La vida con todo su contenido es mi afición por lo  tanto convertir los sueños en realidad es mi vida.

Quisiéramos seguir conversando sobre sueños y realidades, pero como no queremos abusar de su tiempo ni del de nuestros lectores, quisimos saber sobre otro aspecto de su historia íntima, una pincelada mas para retratar a este amigo.

S.A. Sabemos que tienes una fábrica y un establecimiento agropecuario… si tuvieras que elegir uno, ¿cuál elegirías y porqué?

F.P. A ninguno de los dos, son pasado, ya no me pertenecen. Yo les entregué mi vida y ellos la suya. Ni yo los olvidare, ni ellos a mí.

Tengo miedo a la muerte y no por perder la vida. La vida solo la pierde quien no ha sabido o podido vivirla. Mi temor es que al presentarme ante mi Dios sea incapaz de hilvanar las  palabras con que agradecerle todo cuanto me ha dado. Confío  en que llegado el momento escuchara mi corazón. Y digo esto porque siempre fue el destino quien llamo a mi puerta. Yo tan solo me limité  abrirla.

Ya estamos en el presente, uno que nos une, uno que nos permitió conocerlo, quererlo y respetarlo, nuestra Asociación…

S.A. ¿Cómo te contactaste con nuestra institución y cuándo?

F.P. Esa noche había regresado muy cansado del campo y como de costumbre me senté a ver televisión. Fue cuando Adriana me dijo.

–Paco  ¿viste que queman una falla? ¿porqué no vamos a verla?

Al llegar al  polideportivo  de Centro Gallego quedé gratamente impactado no solo por el tamaño del monumento si no por su belleza, tanto artística como poética.

Curioso le pregunté al señor que estaba preparándola para la quemá.

-Esta falla  ¿donde la hicieron? Quede asombrado  ante la respuesta del que iba a ser  mi muy querido amigo Javier Perelló Presidente de La Asosiación Valennciana

-La hicimos en Montevideo -Fue su respuesta. Palabra va, palabra viene me invito asociarme “con mucho gusto lo hice con toda la familia”.

Con humor ácido termina diciendo…

De todo cuando iba ocurriendo me sentía emocionado, feliz y orgulloso hasta que sirvieron las paellas. El alma se me vino al suelo! Espero que Dios y los comensales  hayan perdonado a los cocineros.  A mi me costó, pero ya lo hice!

S.A.  Cierto… esa paella fue terrible! Sobre todo para quienes ya tenemos nuestro paladar acostumbrado a un gusto y una forma o tipo de paella. Pero este es otro tema, en otro momento tal vez podamos hacer una mesa redonda y conversar al respecto. Pero sin dudas que esa falla fue un hito de la Asociación porque permitió el acercamiento de muchas personas valiosas y que significaron un aire fresco para la institución, significó un impulso y hasta un viraje en el rumbo, por lo menos así lo sentimos algunos, pero para ti y tu familia, ¿qué significó la Asociación?

F.P. Durante muchos años viví  pensando en el regreso  y a pesar de haberlo hecho en varias oportunidades no encontré lo que estaba buscando Fue en la Asociación  Valenciana en donde recuperé todo lo que añoraba, el afecto, el reconocimiento y la amistad

S.A. ¿Cómo ves esta nueva etapa donde tendremos sede propia?

F.P. La nueva sede significará para todos los valencianos y sus descendientes  un lugar de encuentro. Un pedacito de Valencia  en donde podremos compartir con los demás españoles tanto de nacimiento como de corazón lo mucho que tenemos en común.

S.A. Para todos nosotros, tu ya eres un referente, en varios aspectos. Pero uno muy importante es el hecho de verte en cada domingo de Paellas, cocinando una que, los que la degustan comprueban tus virtudes como Paellero, ¿qué significa para ti hacer la paella?

F.P. Me preguntaste “si tuvieras que elegir entre el campo y el taller ¿que elegirías?”  Yo te contesto. Hacer la paella el último domingo de cada mes. Compartir con todos vosotros algo que me sale del corazón y que llevo marcado en lo más profundo de mis genes.

S.A. A cuenta de mas, porque seguramente seguiremos conversando con nuestros amigos y publicando estas conversaciones para seguir conociéndonos mas, ¿qué les dirías a nuestros socios y amigos?

F.P. Creo que somos afortunados al haber sido capaces de crear un grupo humano de tal calidad que, a no dudarlo, alcanzará dentro de la colectividad un  lugar  de privilegio.

Y quisiera aprovechar ésta oportunidad  para manifestar mi reconocimiento, gratitud, y afecto a los dirigentes, colaboradores, socios en general y a todos aquellos que en alguna oportunidad  hicieron algo por Valencia y los valencianos.

Espero que uds. hayan disfrutado tanto en leer esta entrevista como yo en hacerla.

Sergio Acosta

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